Recuerdos de cuando aprendí a nadar (2015) - Serto Mercurio
diciembre 16, 2015
Distorsionado, difuso y
hermoso.
Aún hay unas cuantas
cosas que no entiendo cuando se refieren a los sonidos o al 'género' lo-fi,
shoegaze, y demás. De hecho, no sé si haya sido un poco atrevido, creer que
estos están conectados de alguna forma (toda la música está conectada)
disculpen eruditos.
Pero de un par de cosas
si estoy, cien por ciento seguro; este año ha sido, un gran año para esos
grupos que han decidido hacer su música usando, referidos e inspirados por
estos sonidos. Y que además estas músicas, han sido tan buenas, tan geniales,
tan adictivas como si fuera un invento propio de la época.
Vine siguiendo y
escuchando este álbum desde que salió, y hasta ahora me decidí y dedicaré a
hablar de él. Quizás, por estos días de conteos, de listas, y demás. Quizás,
hablaré de Serto Mercurio, para decir, simbólicamente, que me ha parecido uno
de los mejores álbumes del año, y por muchas razones.
Escuché Recuerdos de
cuando aprendí a nadar, o mejor dicho, escuché una de sus canciones, sino estoy
mal, en los primeros 5 meses de este año si no estoy mal, y, de ahí con una
sola canción, Serto Mercurio me mostró varias cosas importantes; en primer
lugar, que las escenas, o puntos, o fuentes de música 'importante' estaban
dejando de ser los mismos, al menos, en Latinoamérica, ya que por esos días, y
a través del año han habido varios lanzamientos peruanos que me
encantaron; otra cosa que me demostró escuchar y conocer la música de Serto
Mercurio, fue la calidad, la gran calidad con la que la nueva música de estos
nuevos centros musicales latinos, está siendo realizada, pues este álbum es una
muestra de algo nuevo, y bueno, muy bien hecho. Y por último, pero no menos
importante, me di cuenta de la falta que hacía retomar algunas cosas del pasado
(no tan lejano), y de la gran posibilidad de que volvieran a sonar como nuevas,
como algo innovador en estos días.
Sí, el álbum, para mí,
es un sinfín de guitarras, efectos, distorsiones, de antaño, de recuerdos de
grupos que ya únicamente para la memoria; pero, Serto Mercurio ha sido
inteligente, ha querido ir más allá, y ha logrado superar ese pasado por el
cual están inspirados.
Este año, se retomó por
varios grupos estos sonidos, estas guitarras distorsionadas, esos punteos, esas
voces difuminadas y salidas de un profundo fondo, pero, créanme, no hay ni va a
haber algún sonido como el de Serto Mercurio, y su álbum debut. Sí guitarras
distorsionadas, si, punteos geniales que se quedan en el tempano, si, voces
algo ofuscadas, ocultas, pero que encantan, substraen los oídos, y unas
baterías que, parecen desde lejos, hacer cosas magistrales. La clave, para
notar y sentir la diferencia, y escuchar que es un tremendo álbum, fue, es y ha
sido, la energía impregnada en cada canción, es como una carga que no se agota,
que no para en ningún momento. Es, música que sin importar día, fecha, hora,
lugar, emociona, me ha llenado de fuerza.
En resumen, puedo decir
que Recuerdos de cuando aprendí a nadar, es un, 'cuando lo distorsionado y
difuso se vuelve algo bello'.
Un debut, que me dejó
deseando mucho más.
Bienvenidos a mis
oídos, escuchen y lean.
Favoritas/Recomendadas:
1 - Hacia el mar
2 - Buenas noches romulanos (casa)
5 - Buda ha muerto
6 - Dónde, dónde
9 - Tutankamón

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